Los “robados” se caracterizan por su espontaneidad. Cosas como el la perfección técnica, la búsqueda de la nitidez o exponer correctamente pierden importancia en favor de la espontaneidad, capturar el “momento decisivo” o atrapar una expresión.

Robados: atrapando la espontaneidad

Robados: atrapando la espontaneidad

Los “robados” son probablemente una de las disciplinas fotográficas más polémicas, y estoy seguro de que la mayoría de nosotr@s hemos participado en discusiones sobre la legitimidad y legalidad de este tipo de fotografía, y hemos oído interpretaciones de la legislación al respecto de lo más dispares. Mauro recogió en su blog una recopilación de las leyes vigentes en España (la entrada es de 2007, desconozco si ha habido algún cambio en las leyes) basada en una aportación del usuario Pegaso en Ojodigital.com.

Robados: atrapando la espontaneidad

Robados: atrapando la espontaneidad

Algunos de los grandes de la fotografía basaron su obra en los “robados” y elevaron esta rama de la fotografía al status de arte. Dos grandes ejemplos fueron los conocidos Henri Cartier-Bresson que capturó el “instante decisivo” durante décadas y Arthur Fellig (más conocido como Weegee) que documentó el lado más crudo de la vida en las calles de New York.

Robados: atrapando la espontaneidad

Robados: atrapando la espontaneidad

Estuve en Inglaterra la semana pasada, el motivo de mi visita no tenía nada que ver con hacer “turismo fotográfico”, pero aproveché el poco tiempo libre que tuve para tomar algunas fotos principalmente en Liverpool y Londres.

Robados: atrapando la espontaneidad

Robados: atrapando la espontaneidad

En esta ocasión iba acompañado de mi Panasonic Lumix LX3. Esta pequeña cámara resulta ser una muy buena alidada para hacer fotografías con discreción, pasando mucho más desapercibida que una reflex y haciendo más fácil tomar una foto sin interferir en la escena.

Robados: atrapando la espontaneidad

Robados: atrapando la espontaneidad

Es en las fotografías de interiores donde más complicado resulta pasar desapercibido, y donde se presentan más dificultades técnicas debida a la baja luminosidad.

Robados: atrapando la espontaneidad

Robados: atrapando la espontaneidad

En cada robado capturamos algo diferente: la belleza de una actividad cotidiana, un momento cómico, la fuerza de una expresión,… cosas que no podríamos atrapar en un retrato posado.

Robados: atrapando la espontaneidad

Robados: atrapando la espontaneidad

“La gente es tan maravillosa que el fotógrafo tan sólo debe esperar ese preciso instante en el que se captura lo que se está buscando”.
Arthur Fellig (Weegee)

Robados: atrapando la espontaneidad

Robados: atrapando la espontaneidad

“Lo que ningún ojo humano es capaz de atrapar, lo que ningún lápiz, pincel o pluma es capaz de fijar, tu cámara lo atrapa sin saber qué es y lo fija con la escrupulosa indiferencia de una máquina”.
Henri Cariter-Bresson

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  Un Comentario a “Robados: atrapando la espontaneidad”

  1. Una entrada muy interesante y unas leyes que nos conviene saber a todos. Yo trabajo con discapacitados adultos y con menores y cuando los Centros me impiden tomar fotos, acordamos no hacerlas, por supuesto yo las hago para compartirlas y para utilizarlas bien pero es posible que los usuarios y sus familias deseen mantener el anonimato y están en su derecho. Sin ir más lejos la semana pasada estuve con ellos en la grabación de un programa de TV Aragón y nos hicieron firmar para utilizar la imagen en el programa que se emitió el domingo. Cuando viajo a América como voluntaria hago todas las fotos que deseo y como podemos ver en el blog están bien tratadas. Por ejemplo en las etnias minoritarias o indígenas he tenido dificultades porque por tradición mirar a una cámara es robarle el alma y les molesta mucho que hagas fotos o que comercies con ellas, algunas mujeres le piden permiso al marido para que tome las fotos e incluso en esta ciudad, hay personas que no quieren que les hagas fotos y si no has pedido permiso previo se niegan, a veces con evidente enfado como me sucedió el día internacional de la música, una violinista malhumorada me puso las manos de frente. En Amsterdan recuerdo que nos hicieron una foto a un grupo de amigas sin permiso y quien la hizo era un profesional por la rapidez y la forma de actuar, estábamos posando para una amiga, comiendo frutas en plena calle y él aprovechó la ocasión, fue como un rayo, salió corriendo y eso que el equipo era pesado. A mí hay escenas que me dan respeto y no me atrevo sobre todo en casos de mendicidad, me reprocho que no tengo derecho, de todos modos hay grandes fotógrafos cuyas fotos han dado la vuelta al mundo precisamente por atreverse a sacarlas sin reparos.
    Perdona un comentario tan extenso. Gracias por la información.
    Saludos